En materia de derechos humanos no sólo basta promover y lograr la aprobación de reformas constitucionales o ratificar e implementar tratados e instrumentos internacionales; mientras la aplicación de los mismos no sea vigilada y garantizada en el país y en cada entidad, caso por caso, no podemos hablar de avances absolutos en materia de derechos humanos.

Por ejemplo, México es la nación del Continente Americano que más denuncias ha presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH); la violencia que se ejerce contra las personas defensoras de derechos humanos sigue siendo preocupante y creciente; la eliminación del arraigo no ha podido concretarse, a pesar de la opinión calificada de instituciones y organismos internacionales, la lucha de organizaciones de la sociedad civil (OSC) y algunas legisladoras y legisladores.

En el caso de los crímenes del pasado, estos se mantienen en la impunidad; y la situación de las personas migrantes mexicanas o que transitan por nuestro territorio es cada vez más precaria, trágica e insegura. El tren “La Bestia” es un auténtico transporte al infierno para los migrantes de la frontera sur.

A pesar de los avances que significó la reforma constitucional en materia de derechos humanos de junio de 2011, no se han expedido las leyes secundarias necesarias, ni se ha avanzado en la armonización de las constituciones locales e incluso se han aprobado leyes violatorias de derechos humanos, como las aprobadas en Quintana Roo, Chiapas y Puebla (la repudiada Ley Bala), que criminalizan y restringen los derechos a la protesta social. En la Cámara de Diputados se aprobó en comisiones la Ley que regula las marchas en el DF que va en el mismo sentido de las otras legislaciones.

Un sistema de protección de derechos humanos es para proteger a las víctimas, pero en México siguen existiendo cientos de víctimas que no se sienten atendidas o reparadas o protegidas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), como sucediera en su momento con las víctimas de la masacre en San Fernando, Tamaulipas.

El pasado 29 de enero, en el marco de la presentación del Informe de Actividades 2013 de la CNDH ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, ante el burocrático formato del evento, que no permitió ningún cuestionamiento al Ombudsman Raúl Plascencia Villanueva, le entregué personalmente a él una carta abierta (Carta) relativa a diez asuntos que –por su falta de debida atención-, arrojaban graves dudas sobre la ética, el profesionalismo e imparcialidad del titular de dicha comisión.

Hasta el día de hoy, no se ha recibido respuesta alguna a tal documento. Si el Ombudsman no responde a las interrogantes públicas de un representante popular, muchos menos tienen respuestas innumerables ciudadanos que acuden a la CNDH para que los defienda.

Más preocupante que la ausencia de respuesta a tal documento es la carencia de acciones efectivas que permitan que los cuestionamientos ahí planteados se hayan resuelto desde entonces, o esclarecido en su caso.

En este contexto de omisiones y deliberados silencios del Ombudsman, celebraremos el próximo lunes, 18 de agosto, en la Cámara de Diputados, un coloquio de Evaluación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en donde un grupo de expertos pertenecientes a la academia y a las OSC, analizarán desde sus respectivas áreas de experiencia, el desempeño de esta comisión y de su titular, Raúl Plascencia.

En un México en donde día a día se muestra la persistencia de casos de tortura, asesinatos y agresiones a líderes sociales, desapariciones forzadas, feminicidios y violencia contra migrantes, periodistas, defensoras y defensores de derechos humanos; la urgencia de atender estos casos específicos es apremiante.

En la medida en que logremos la visibilización, la investigación, la denuncia, el litigio y el debido acompañamiento de las cuestiones que agravan la situación de los derechos humanos en el país, podremos lograr que la legitimidad de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sea recuperada, fortalecida y que provea de justicia a las víctimas, a través de sanciones, reparaciones y esclarecimientos.

Durante los próximos meses se discutirá la permanencia del actual Titular de la CNDH al frente de la misma, formalmente es el Senado de la República el que tiene en sus manos su ratificación o el nombramiento de una nueva o un nuevo Presidente de este organismo. El coloquio pretende aportar elementos para que la elección o ratificación del Ombudsman cuente con todas las voces.

México en este momento de polarización social y crecientes afectaciones de los derechos humanos requiere de un auténtico defensor del pueblo no de un personero del poder, como lo ha sido Raúl Plascencia Villanueva que legítima atrocidades como la Ley Bala o que es omiso con las violaciones a derechos humanos, como las que se presentan con la Ley Telecom en la parte de la violación a las comunicaciones privadas y la geolocalización, o que incluso justifica el uso de la violencia en las manifestaciones.

No más un Ombudsman que se inclina ante los poderosos, empezando por el presidente de la República, y que no actúa en temas de trascendencia social y humana.

Publicación original: La Silla Rota