La violación sistemática de la  Constitución y las leyes en materia de seguridad pública del Alcalde de Acapulco es grave al nombrar jefes policiacos no certificados y tener en las calles trabajando a cientos de policías que reprobaron los exámenes de control de confianza. La Constitución, la Ley Gral. del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la Ley Orgánica del Municipio Libre y la Ley de Seguridad Pública del Estado han sido violadas reiteradamente, por lo que sus conductas son constitutivas de delitos penales en términos de la legislación vigente.

El debate sobre la implementación de Mando Único obliga a fijar postura, así lo ha hecho Movimiento Ciudadano en el Congreso del Estado porque considera que es un tema de alta prioridad para el Estado y no de sensibilidades políticas. Se ha insistido en  adoptar este modelo en tanto se discute la reforma constitucional, cuestión que ya ha demorado años mientras la inseguridad es cosa de todos los días.

Hemos encontrado una oposición obstinada que pretende seguir manejando como coto de poder las áreas de seguridad pública acusó Mejía Berdeja en conferencia de prensa, además indicó que los mandos policiacos están sin certificar, como lo es el caso que señaló el Secretario de Gobernación Osorio Chong del Secretario de Seguridad del Ayuntamiento de Acapulco que de Seguridad Pública, “esto confirma que esta negativa es sospechosa” seguramente hay acuerdos ocultos por cuatro razones que responden a compromisos de campaña con grupos de poder o delincuenciales, por amenazas de estos grupos, evidentemente por no perder los  recursos del  SUBSEMUN  (ahora Fondo de Seguridad Pública) y otros por el tema de  negarse a la certificación.

Es importante señalar la bomba de tiempo que es el hecho que haya una policía no certificada en Acapulco como lo ocurrido en Tierra Blanca, Veracruz, con la desaparición forzada de cinco jóvenes a manos de policías no certificados.

Se está frente a hechos contundentes, la certificación es obligada para el ingreso y permanencia de los funcionarios de seguridad pública. La responsabilidad de Evodio Velázquez es evidente.