Elección de contrastes: Cambio y retroceso

El domingo pasado convivieron dos Méxicos, el que busca el cambio e innova en términos políticos y aquel donde las viejas formas de control y manipulación política siguen imperando. Territorios donde el voto libre es mayor que el voto manipulado y lugares donde una cosa es la simpatía y el respaldo popular y otra muy distinta los votos que finalmente “aparecen” en las urnas.

Con un porcentaje de votación nacional arriba del 47 por ciento, esta votación si bien mayor a otras elecciones intermedias sigue sin vencer el abstencionismo, todavía son más los ciudadanos que deciden no acudir a votar, bien sea por apatía, desinterés e incluso como una forma de protesta.

Sobresalen por el lado positivo el gran crecimiento de Movimiento Ciudadano como fuerza política. Todavía días antes de la elección, algunos con evidente desinformación o con una intención política negativa manifiesta ponían en duda el mantenimiento del registro como partido, cuando ha sido probado una y otra vez cómo esta fuerza rebasa la barrera legal y sigue en ascenso. Una buena estrategia de operación política, comunicación nacional y liderazgos regionales con gran apoyo electoral como Enrique Alfaro en Jalisco y Luis Walton en Guerrero catapultaron al partido naranja.

También fueron determinantes alianzas estratégicas como la que se tuvo con Jaime Rodríguez El Bronco en Nuevo León y con el Movimiento Progresista de Marcelo Ebrard. De igual manera la postura congruente del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados de oposición a las reformas estructurales del Pacto por México fue bien evaluada por la ciudadanía. Hoy Movimiento Ciudadano con sus más de 2 millones 431 mil votos y su 6.1 por ciento de votos es la fuerza política que está innovando en el país y acrecentando sus respaldos en el norte, centro y sur del país.

Por otra parte los llamados al voto nulo siguen encontrando eco toda vez que un millón novecientos mil votos fueron anulados, de los cuales cuando menos la mitad pudieron responder a la estrategia de los anulistas o como una forma de protesta o de rechazo a los partidos políticos. En lo personal me parece que la mejor manera de oponerse es votando por algunos de los partidos de auténtica oposición porque el voto nulo termina ayudando al PRI que de esa manera dispersa y neutraliza votos que le podrían afectar en  sus espacios en el Congreso.

En cuanto a los vaticinios de que no se realizarían elecciones en varias partes del país estos fallaron, con la ayuda sin duda de un operativo militar y policiaco sin precedentes, sin embargo no puede ignorarse la inconformidad de importantes sectores sociales que en su desesperación llegan a plantear el extremo de sabotear las elecciones. Se haría mal en pensar que porque no afectaron el proceso electoral en forma grave, este  problema social está resuelto. Se debe seguir privilegiando la política institucional como la forma de renovación de los poderes públicos y la forma de expresar la oposición o rechazo a ciertos gobiernos.

Decía al inicio de este escrito que junto con la innovación persisten formas arcaicas de operación electoral como las que llevaron al triunfo a diferentes candidatos. Siguen imperando en muchos estados la compra de votos, la narcopolítica, la manipulación mediática, las amenazas y la coacción del voto, que son capaces de alterar radicalmente el resultado de una elección. En lugares de Michoacán y Guerrero, por ejemplo, grupos de la delincuencia organizada a través de las amenazas y dinero son capaces de frenar a simpatizantes de candidatos e incluso, de que estos acaben operando para los candidatos que se coluden con esos grupos criminales. Este cáncer amenaza la viabilidad de nuestra democracia, desafortunadamente la influencia criminal tiende a crecer, con la complacencia y complicidad de las autoridades competentes y la negligencia de los órganos electorales.

Otro saldo del 7 de junio es que los partidos del Pacto por México tuvieron un sensible decremento en sus votantes, el PRI no llegó al 30 por ciento a pesar de todo el apoyo y dinero del gobierno federal y sus complicidades, el PRD y el PAN tuvieron su peor resultado desde 1991. La gente castigó las reformas nocivas que tienen paralizada la economía y hundido a México en la inseguridad. En otra entrega seguiremos abundando sobre la elección.

@RicardoMeb

Fuente: lasillarota.com

Leave a comment