PUNTO DE ACUERDO DE URGENTE U OBVIA RESOLUCIÓN POR EL QUE LA COMISIÓN PERMANENTE DEL CONGRESO DE LA UNIÓN EXHORTA AL EJECUTIVO FEDERAL PARA QUE, POR CONDUCTO DE LA SECRETARIA DE GOBERNACIÓN, LLEVE A CABO LAS MEDIDAS NECESARIAS A FIN DE GARANTIZAR LA SEGURIDAD, LA TRANQUILIDAD Y LA PAZ SOCIAL PARA LOS HABITANTES DE LA REGIÓN LAGUNERA DE LOS ESTADOS DE COAHUILA Y DURANGO.

Diputado Ricardo Mejía Berdeja integrante de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión y del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, con fundamento en lo dispuesto por los artículos 6, fracción I, 79, numeral 2, fracción II y 113 del Reglamento de la Cámara de Diputados, presentamos ante esta Comisión Permanente el siguiente Punto de Acuerdo de Urgente u Obvia resolución al tenor de la siguiente.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Hace algunos años, referirnos a la Comarca Lagunera era hablar de una tierra de oportunidades, en la que se vivía en paz y armonía, región pujante habitada por gente que con trabajo y tesón prosperaba con una clase naciente de empresarios, comerciantes, trabajadores y clases medias que distinguía a esta región al norte de México.

Esta región, de gente progresista y trabajadora, enfrenta desde hace años, y en mayor medida en los últimos siete años el resultado de un modelo de ataque al crimen organizado rebasado por la realidad, que se mezcla con la corrupción, negligencia e irresponsabilidad de las autoridades estatales y municipales.

En el caso de Coahuila al concluir su periodo de gobierno Enrique Martínez y Martínez (1999- 2005) la entidad tenía prácticamente cero deuda pública y en el ámbito de la seguridad y la gobernabilidad era el estado más seguro del norte de México con cero secuestros.

En diciembre del año 2005, Coahuila sufre dos grandes tragedias, es el inicio de la administración estatal más corrupta de la historia, que encabezó Humberto Moreira y coincidentemente arriban al estado grupos criminales cuyas actividades delictivas trastocan la paz, tranquilidad y seguridad necesarias para el desarrollo de una comunidad.

Desde entonces, la inseguridad en La Laguna no ha parado de crecer. Cuando parece hemos visto todo, la cruda realidad y las estadísticas nos demuestran que, mientras no existan diagnósticos acertados y estrategias adecuadas, siempre se puede estar peor. Al día de hoy, la mayoría de la población de esta otrora pujante región vive con profundo temor de ser víctima de forma directa o indirecta de la delincuencia.

De acuerdo con cifras oficiales, en el año 2007, se cometieron 87 asesinatos en la zona conurbada de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, 22 más que los ocurridos en 2006. Desde entonces, la cifra anual se ha incrementado exponencialmente, en 2008 se registraron 205 homicidios; en 2009 ocurrieron 460; en 2010 fueron 799; en 2011 mataron a 995 personas, y en 2012, los asesinatos superaron la cifra de mil homicidios.

Si alguna expectativa de mejora en razón del cambio de gobierno se tenía, hoy los ciudadanos de la laguna se encuentran en franca desesperanza, no es solo el incremento en el número de homicidios violentos, sino la forma en que estos se han venido cometiendo y la evidente incapacidad del Estado de proporcionar la mínima seguridad necesaria para que los habitantes de una de las regiones más importantes del País.

Hoy, la comarca lagunera enfrenta un grave problema de ingobernabilidad e inseguridad pública que la convierten en estos momentos en la nueva región de mayor violencia criminal en el país, que se vio incrementada a raíz de la estrategia fallida de Calderón contra el narcotráfico.

En innumerables ocasiones hemos insistido en la errática estrategia contra el narcotráfico implementada por el Ejecutivo Federal el sexenio que acaba de concluir por su obcecada necedad de hacer una guerra sin inteligencia, ni planeación, sin haber depurado las fuerzas de seguridad pública, por ubicar a las fuerzas armadas en tareas policiales, y no atacar el problema del narcotráfico y las drogas de manera integral.

Aún vivimos los daños, resultado de esta guerra cruenta, que sigue causando muerte y regando sangre, a lo largo y ancho del país.

El Estado Mexicano no está cumpliendo con una de las tareas que son su razón de ser que es garantizar la seguridad de sus habitantes. La ciudadanía no puede esperar a que lleguen las grandes estrategias de seguridad, se debe actuar urgentemente para controlar la violencia generalizada que se vive en el país, particularmente en zonas, como la de la Comarca Lagunera, en la que se ha visto recrudecida durante el último mes.

El anuncio de una nueva estrategia nacional de seguridad, que no tiene plazos ni responsables establecidos, cambios a la estructura orgánica de las áreas responsables de la seguridad al transferirlas a la Secretaría de Gobernación y el no claro papel que deben desarrollar las fuerzas armadas, están dejando lugar para que la violencia se recrudezca y los territorios se disputen ferozmente.

Los datos de muertes y ejecuciones durante el mes de diciembre confirman que la violencia lejos de disminuir está aumentando, y es precisamente en regiones como la Lagunera en las que los índices han repuntado con mayores decesos y eventos más sanguinarios.

Coahuila durante el primer mes de gobierno de Enrique Peña Nieto se ha convertido en el segundo estado más violentó del país, luego de Chihuahua y al superar en casi el triple de casos a Guerrero, que ocupó esa posición prácticamente a lo largo de todo 2012.

Este inicio de año para la Laguna ha sido sumamente sangriento. En lo que va de enero, en Torreón se han registrado 14 homicidios en hechos violentos de ataques a centros nocturnos, 9 de ellos en menos de 24 horas, el pasado fin de semana.

Mientras que en Durango, el 18 de diciembre se registró un motín en el CERESO de Gómez Palacio que costó la vida de 14 reos y 9 internos. A lo largo del 2012 se contabilizaron 375 muertes violentas en Gómez Palacio, siendo el municipio con más decesos en dicho período. La segunda posición fue para Durango capital con 334 muertes, seguido de Lerdo con 98, Santiago Papasquiaro con 76, Pueblo Nuevo con 41 y Mezquital con 37.

A pesar que se han implementado diversas medidas como el llamado plan Laguna Segura, o la designación de una coordinación policial única recayendo dicho mando en el Jefe de la XI Región militar, es evidente que dichas medidas han fracasado estrepitosamente, por lo que resulta urgente que la Secretaría de Gobernación con base en las nuevas facultades otorgadas por esta Legislatura, se avoque de manera puntal y decidida a presentar un paquete de medidas que permitan a los laguneros a recobrar la tranquilidad, seguridad y paz social a que tienen derecho.

Por lo antes expuesto, se somete a consideración de la Comisión Permanente del honorable Congreso de la Unión la siguiente proposición de urgente u obvia resolución con

Punto de Acuerdo

Único. La Comisión Permanente del Honorable Congreso de la Unión exhorta al Ejecutivo Federal para que, por conducto de la Secretaría de Gobernación, lleve a cabo las medidas necesarias para garantizar la seguridad, la tranquilidad y la paz social para los habitantes de la región lagunera de los estados de Coahuila y Durango.

Dado en el Palacio Legislativo de San Lázaro a los 9 días del mes de enero de 2013.