La historia de los estacionamientos públicos de vehículos es corta por estar concatenada a la aparición de la industria automotriz, por lo que se inicia con el siglo XX. Los primeros estacionamientos se ubicaron en la calle urbana; el bloque de por lo menos, uno de sus carriles violentó su vocación natural, de camino o espacio para transitar; mas, las calles no ofrecen seguridad a los vehículos estacionados, especialmente durante las noches, por lo que surgió la necesidad de contar con lugares donde guardar los vehículos, cuando menos en los horarios nocturnos; así aparecen primero las pensiones, terrenos por lo general sin construcciones, donde se guardan los vehículos durante noches, para evitar su robo o el de sus partes y protegerlos del vandalismo.