PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE SE EXHORTA AL SECRETARIO DE EDUCACIÓN PÚBLICA Y A GOBERNADORES DE DIVERSAS ENTIDADES, A GARANTIZAR LA EROGACIÓN DE RECURSOS SUFICIENTES Y BASTANTES  PARA LA OPERACIÓN Y MANTENIMIENTO DE LAS ESCUELAS NORMALES RURALES.

Ricardo Mejía Berdeja y Ricardo Monreal Ávila, diputados integrantes del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano de la LXII Legislatura del honorable Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 6, numeral 1, fracción I; 79, numeral 1, fracción II del Reglamento de la Cámara de Diputados, presentan a esta soberanía la siguiente proposición con punto de acuerdo como de urgente u obvia resolución, conforme a las siguientes:

Consideraciones

En la Escuela Normal Rural (ENR) General Matías Ramos Santos, ubicada en Loreto, Zacatecas, estudian más de 500 alumnos de origen campesino. En su mayoría, no tuvieron recursos para continuar con sus estudios de licenciatura en otras escuelas. Algunos otros, siguieron la tradición de sus padres o parientes, pero todos tienen como origen la pobreza.

Ahí todos trabajan desde muy temprano. No hay distinción. La normal de San Marcos, como le llaman, tiene hombres y mujeres organizados para trabajar las tierras, la cocina, el aseo. Todo se prepara antes de ir a clases o a sus actividades culturales y deportivas. No hay tiempo perdido, aprenden casi las 24 horas del día.

Llegan de diversos estados de la región: Guanajuato, Michoacán, San Luis Potosí. De comunidades apartadas, donde apenas cuentan con los servicios básicos y las oportunidades de vida se reducían a ser jornaleros, albañiles u obreros. Sin embargo, los alumnos de la normal decidieron regresar a sus pueblos como maestros rurales e impartir la educación primaria en lugares donde viven los más pobres del país.

El principal requisito para ingresar a una escuela normal rural es ser pobre. En el proceso de selección que se realiza anualmente en cada uno de los planteles no sólo participan los las autoridades educativas estatales y federales, sino también los estudiantes. Ellos se encargan de asegurarse de que los alumnos de nuevo ingreso sean hijos de campesinos pobres, indígenas y mestizos. Para ello, realizan un estudio socioeconómico de cada aspirante y se trasladan a sus respectivos domicilios. Los otros requisitos (promedio y edad) varían de estado a estado; pero cada joven que ingresa, lo hace con el consentimiento de la sociedad alumnos.

Durante cuatro años se forman con el mismo plan de estudios que otras universidades o escuelas de pedagogía; pero, además, se instruyen en teatro, poesía, danza, rondalla y educación física. También aprenden a gestionar con las autoridades la dotación de recursos para mantener su escuela y el internado. Los alumnos de la ENR tienen una formación integral.

Las escuelas normales rurales han desempeñado un papel muy importante en los procesos de construcción social desde principios del siglo XX, tanto de carácter educativo,  como político, social y cultural. Se construyeron y se consolidaron como la columna vertebral del sistema educativo mexicano.

En el país existieron 36 planteles, fundados para alfabetizar y educar al campesinado mexicano. De esos 36, actualmente sólo prevalecen 15, puesto que el gobierno se ha encargado de cerrarlas abrupta o paulatinamente, las últimas en desaparecer fueron la ENR de Mactumatzá, Chiapas, y la ENR de El Mexe, Hidalgo, durante los gobiernos de Pablo Salazar Mendiguchía y Miguel Ángel Osiorio Chong, respectivamente.

Entre 1922 –cuando se fundó la primera escuela normal rural en Tacámbaro, Michoacán– y 1934 se crearon las 36 normales rurales. En ese mismo año, los estudiantes de la normal rural de Tamatán, Tamaulipas, hicieron un llamado a todas las normales rurales del país con el fin de crear una organización estudiantil que defendiera sus derechos como hijos de campesinos.

Así, en una primera concentración, en la escuela de Santa Lucia, Durango, acudieron cuatro normales. Por tratarse de una asistencia minoritaria no se logró constituir la organización estudiantil. Al año siguiente, 1935, se volvió a lanzar el llamado. Se preparó la concentración en la escuela de El Roque, Guanajuato. Asistió la mayoría de las normales y se fundó la organización estudiantil más antigua del país: la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM).

La creación de las normales rurales fue la respuesta que la sociedad mexicana –en especial la rural– dio a una necesidad hoy vigente: educación.  Entonces, como hoy, el analfabetismo campeaba en las comunidades campesinas e indígenas del país.

Las normales rurales tuvieron continuidad y un nuevo impulso durante el sexenio del presidente Lázaro Cárdenas del Río, cuando recibieron el mandato de eliminar el analfabetismo y hacer llegar la educación de la costa hasta la sierra.

En un inicio, las normales rurales fueron escuelas de agricultura. Luego de fusionarse con otros proyectos como las centrales agrícolas surgió un nuevo tipo, el de las escuelas regionales campesinas. Desde entonces, los alumnos se distinguieron de las demás normales por un currículo integral basado en cinco ejes: político, académico, cultural, módulos de producción y deportivo.

El objetivo de una normal rural no es sólo formar docentes capacitados en la enseñanza de la educación primaria, sino de cubrir las necesidades que se requieren en una comunidad rural.

Con el eje político se busca formar personas críticas, analíticas y reflexivas; informadas de lo que ocurren en el país y las causas de la pobreza y las condiciones materiales en que viven las comunidades rurales; también busca desarrollar las capacidades de interlocución, gestión y organización de los alumnos.

El eje académico se desarrolla con el plan de estudios formal y la estructura curricular establecida por las autoridades educativas federales.

La integración de clubes de pintura, música, danza, payasística, teatro, entre otros, cubre el eje cultural.

El eje de los módulos de producción reivindica el carácter rural y campesino de los estudiantes, tanto en su origen como en su formación profesional. Se busca que los alumnos se capaciten en la crianza de ganado y la producción de tierras. Como en el eje cultural, el eje de los módulos de producción permite un vínculo estrecho con las comunidades circunvecinas.

El eje deportivo también está organizado en clubes: de futbol, voleibol, basquetbol, tae kwan do y natación.

Es justamente esta educación integral la que representa una severa amenaza para la mayoría de los gobiernos, que justamente esperan todo, menos juventudes preparadas y que contradigan o cuestionen a los gobernantes en turno.

Hoy en día las instituciones formadoras de docentes han sufrido diferentes y drásticas transformaciones.

Los gobiernos que se han sucedido luego del de Lázaro Cárdenas han buscado formar alumnos sumisos al poder y sin la capacidad de tener una conciencia crítica, analítica y reflexiva. Ahora que se agudiza el embate contra la educación crítica y popular, la amenaza de desaparición de las normales rurales se incrementa.

Las escuelas normales rurales nacieron para formar docentes que impartan clases en los lugares más marginados, generalmente comunidades campesinas; la misión de todo normalista rural es combatir la ignorancia en los pueblos, luchar contra el analfabetismo y obtener un cambio social y cultural. Es por eso que mientras la pobreza exista y continúe la explotación del hombre por el hombre, las normales rurales tendrán razón de ser.

El normalismo rural ha sido la alternativa para los hijos de campesinos de escasos recursos. Mientras la pobreza exista en nuestro país, en tanto que las condiciones de este no cambien la importancia de un maestro rural seguirá vigente.

Cada egresado de una normal rural está comprometido con la sociedad que costeó su educación y está listo para emprender la labor más noble de la humanidad: llevar el saber a las comunidades rurales más apartadas del país; y cumplir con la ardua tarea que la sociedad les ha confiado, porque están convencidos de que mañana la humanidad será mejor.

Además, las y los estudiantes de las normales rurales se desprenden de su hogar durante los años que dura su carrera. Regresar a casa de visita es difícil para muchos: los viajes son largos y costosos.

Para cualquier estudiante normalista rural, pueden transurrir meses antes de ver a sus familias, pues trasladarse desde sus centros de estudio hacia sus lugares de orígen, que suelen ser regiones extremadamente alejadas y empobrecidas, requeriría gastar el dinero de tres o cuatro meses de estudios en la ENR.

Las escuelas siempre han sido vistas con desconfianza por los gobiernos en turno y han tenido que defender su vigencia con base en movilizaciones.

Frecuentemente se les cataloga como “semilleros de guerrilleros” o “bombas de tiempo”. No ha habido un solo año en el que no exista una movilización en defensa de alguna escuela normal rural.

Por el contrario, estas normales han abierto el camino a cientos de estudiantes que han logrado salir de la pobreza por medio de la educación, reforzando las filas del magisterio digno, volviéndose personas críticas, analíticas y reflexivas.

El gran “error” de los pofesores rurales es involucrarse no sólo con los niños, sono con la sociedad, como docentes, gestores, agricultores e incluso haciendo las veces de médicos y psicólogos.

En muchas ocasiones, las comunidades rurales no cuentan más que con estos docentes para aprender y ser atendidos en más aspectos que en el secular, y estas acciones  promueven que las personas analicen y critiquen la situación en la que viven.

La cancelación del internado, el comedor, los módulos de formación o la reducción de la matrícula a causa del presupuesto miserable que les es asignado, han sido los motivos por los cuales dos normales han cerrado en tan solo unos años, y son también el motivo por el que los estudiantes de la ENR de Ayotzinapa salieron a “botear” en busca de recursos.

Si el gobierno federal y los gobiernos locales procuraran el presupuesto necesario para las ENR, garantizaran el derecho de asociación, manifestación y libertad de expresión, el día de hoy no tendríamos 6 estudiantes muertos, 43 desaparecidos, 17 heridos y más de 30 personas detenidas.

Mientras existan niñas y niños en el país, habrá necesidad de maestras y maestros que les enseñen; mientras exista la pobreza extrema en las comunidades rurales de nuestro país, existirá la necesidad de maestras y maestros rurales, así como de las escuelas normales rurales.

Fundado y motivado en las consideraciones antes expuestas, sometemos a su consideración el siguiente:

PUNTO DE ACUERDO

 

 

La Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión:

PRIMERO.- Solicita al titular de la Secretaría de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, a que en el ámbito de sus facultades, y considerando los graves acontecimientos ocurridos en el municipio de Iguala, Guerrero, que ponen en evidencia la vulnerabilidad y carencias económicas presentes en las Escuelas Normales Rurales (ENR), sostenga una reunión con representantes del comité central de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), a fin de elaborar un plan estratégico de apoyo a las ENR, que garantice  la erogación de recursos suficientes y bastantes para la operación y mantenimiento de las mismas.

SEGUNDO.- Exhorta a los gobernadores de los estados de Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, Michoacán, Estado de México, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Guerrero, Campeche, Oaxaca y San Luis Potosí a que, en el ámbito de sus facultades y en colaboración con los respectivos comités de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), generen políticas educativas y económicas que garanticen la erogación de recursos suficientes y bastantes para la operación y mantenimiento de las ENR de sus entidades.

Palacio Legislativo de San Lázaro, a los 21 días del mes de octubre de 2014

 

 

 

A T E N T A M E N T E